Noche de sexo con mi puta esposa
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En el relato anterior no hubo mucho que platicar pero era solo el contexto para empezar a relatar los encuentros posteriores.
Bueno ya les había dicho que el primer encuentro no fue muy satisfactorio para mi esposita así que ella estaba dudando si seguir viendo a su primo, ella seguía preguntándome si aun había permiso, y claro que le indique el acuerdo seguía en pie, y las noches de sexo eran fenomenales pensando que ella podría encontrar otra verga que probar, siempre empezaba con un buen oral, empezaba dando lamidas desde la punta hasta los huevos dando mordidas por que ella gustaba de morder la verga decía que le causaba un placer y ansias al tener ese trozo de carne, cuando al inicio me hacia el oral me mordía la punta a lo que yo le pedí que si era placer para ella morder que mordiera el tronco ya que ahí no sentía dolor como en el glande y vaya mordidas qué daba pero aunque parezca loco esas mordidas daban mucho placer.
Después de tener un placentero oral, la tomaba en la cama y me gustaba abrirle en su totalidad las piernas eso le hacía recordar cuando su abuelo la ponía en la silla con todas las piernas abiertas y le hacía un oral mientras le metía el dedo, así que yo empezaba a penetrarla le daba unas buenas embestidas y ella solo ponía sus ojitos en blanco y se mordía los labios sin hacer un solo ruido o grito de placer, ella no emitía sonidos ya que en el pasado cuando tenia encuentros eran prohibidos así que debía ser totalmente en silencio, de repente se le escapaba un gemido y eso me enloquecia de placer, a mi siempre me han gustado las mujeres escandalosas en la cama, así que le daba más duro hasta que ella tenía su orgasmo empezaba temblando las piernas y con la fuerza de contenerse me empujaba yo tenia que sujetar sus brazos para evitar que me aventara y le cortara la inspiración ya que la primera ocasión ella al lanzarme pues por consiguiente se salio mi miembro de su vagina y eso le corto el momento.
Para terminar la ponía en 4 sobre la orilla de la cama y ya mi verga bien lubricada de sus jugos empezaba a darle por ese hermoso trasero, le habría las nalgas y ese hoyito estaba totalmente a mi disposición así que yo solo le ponía la punta de la verga y ella empezaba a hecharse para atrás para ir auto penetrandose, para lo cual ya una vez dentro en su totalidad al sentir que mis huevos chocaban con sus nalgas dejaba de moverse para tomar aire decia que la partia en dos, cuando el dolor dejaba de sentirlo y empezaba a sentir placer iniciaba, así que empezaba a moverse más duro, y yo pues también empezaba a darle qué chocaran mis huevos en sus nalgas ella solo me decia susurrando “si así dame duro, más duro” yo me imagino que así le hablaba susurrando al abuelo o primo en su adolescencia para no ser escuchados.
Al terminar de penetrarla me gustaba ver como le escurría sus líquidos del orgasmo desde su vagina por entre los muslos.
Ya bien extasiados aun con la calentura pero tomando un respiro empezamos a fantasear con quien ella pudiera ir a coger, ella me daba algunos nombres yo le decía con quien creía que no era buena idea, sabemos quien es quien y detectamos quien puede ser un hocicon y eso no sería bueno, ella le tenía ganas a un amigo mio pero le dije que no por que el en ocasiones me platicaba de sus encuentros y supuse que en algún momento se le iba a escapar con alguien más, me dijo de un vecino que al parecer su mujer lo acaba de dejar y vivía ya solo me pareció buena idea ya que el vecino siempre fue muy reservado pero la verdad nunca se hizo nada con el al parecer el no acepto o no entendió las indirectas muy directas de mi esposita, y así un sin fin de posibles candidatos
En el próximo relato les contaré el segundo encuentro con el primo
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