La primera vez que compartí a mi esposa

📋 Lecturas: ️975
⏰ Tiempo estimado de lectura: 3 min.

Les voy a contar una historia que sucedió hace algunos años. Resulta que llegamos a vivir a un lugar donde solo había seis departamentos: el dueño del edificio y su pareja vivían ahí, y otros matrimonios en los departamentos contiguos. El dueño era atractivo, se veía que era más joven, que había ido al gimnasio y que estaba marcado. Pero era todo un hombre.

Pasaron los meses y me di cuenta de que a mi mujer le llamaba la atención. Un día le propuse un intercambio con él y ella aceptó. Acababa de hablar con él y, sin sorprenderse, me dijo que aceptaba, pero que ese día no podía porque su mujer lo sospecharía.

Mi mujer llevaba la vagina depilada y un baby doll. Ese día lo hicimos, aunque ella esperaba el intercambio. A la siguiente noche, tocaron a la puerta y era él. Entró y comenzamos a hablar. A mí ya me urgía que se la cogiera, estaba muy caliente. Entonces nos fuimos a la habitación. Él se bajó los pantalones y le salió una verga de unos 22 cm aproximadamente, no muy gruesa, pero venuda. Mi esposa comenzó a chupársela y yo me quité los bóxer y le dije que se montara en mi verga. Yo no la tengo tan grande, pero sé que le da placer. Ella empezó a moverse y él se puso un condón. En eso, yo le dije a él: «Cógetela así como está».

Se puso detrás de ella y metió su verga en la entrada de la vagina de mi esposa. Quiero aclarar que en ese momento la mía estaba dentro de ella, pues resulta que se la había metido él. Empezó a moverse y yo también. Lo curioso es que mi esposa no duró mucho y tuvo un orgasmo. Segundos después, el roce de sus genitales y los míos provocó que me corriera en ella. Se me puso flácida y se salió mientras él seguía cogiendo con ella. Fue una cosa curiosa, quizás, porque nunca había experimentado algo así.

Mis pensamientos la molestaron, pensando que era una puta y que cómo podía hacer eso. Pero, a su vez, pensé que fui yo quien se lo propuso, aunque me llenara de celos momentáneamente.
El hecho de verme parado y ver cómo la tenía ensartada con toda la verga dentro y las piernas en los hombros me puso a mil.

Ella siguió gimiendo y gritando cuando tuvo su tercer o cuarto orgasmo. En ese momento, él se sorprendió y tuvo un orgasmo a la par que mi esposa. Se sacó la polla y se quitó el condón. Ella le agarró la polla y se la chupó hasta dejarla totalmente limpia. Él se levantó y nos dijo:
—Me tengo que ir porque, si no, tendré problemas.

Se vistió y se fue.

Yo cogí a mi mujer, la acosté boca arriba y se la metí hasta que terminó de nuevo. Saqué mi polla, me acosté, se la chupó y me vine en su boca. Ambos terminamos agotados y satisfechos. Le toqué la vagina y metí dos dedos. Se sentía abierta, pero ella tiene perrito (aprieta con los músculos laterales de su vagina el pene y se siente increíble), y sentirla así me excita más.

La verdad es que quería seguir follando, pero ella ya estaba cansada. Solo nos volteamos, la abracé y se quedó dormida. Después de esa vez sucedieron más ocasiones, pero esas serán otras historias que contaré.

Compartir en tus redes!!
sergio camp
sergio camp
Artículos: 1