Cuando la rutina nos alcanza
La rutina, se había acercado a nuestras vidas, después de veinticinco años de matrimonio, todo se volvió rutinario, nuestros juegos sexuales se habían vuelto, de pronto sosos y aburridos, por lo que Manuel (mi marido), no hacía mas que preguntarme, si me gustaría un cambio de parejas, que quizás eso le diera vidilla a nuestra vida sexual.
Yo no quería, no quería compartirlo con nadie, creo que estaba… un poco insegura y pensé que quizás, pudiera gustarle otra mas que yo, por lo que siempre le decía que no. Yo notaba que el se excitaba, cada vez que hablábamos de una situación así; yo le seguía el royo sin querer hacerlo, pero a sabiendas de que, con solo pensarlo el se ponía tan cachondo, que al final terminábamos en la cama haciendo el amor. La situación, cada vez era mas tirante, pues yo me negaba, mientras el parecía, haber estudiado ya el tema, y siempre me preguntaba, si me gustaría hacerlo con fulanito, o con menganito, y hacia que le diera mi opinión al respecto, siempre fui muy liberal, pero mi inseguridad, como ya os dije no dejaba hacerme a la idea con claridad. Por lo tanto siempre me negaba.
Una noche, salimos a la discoteca a bailar, con unos amigos Charo y Paco. Esa noche lo pasamos muy bien, nos divertimos mucho con ellos, bebimos unas copas y bailamos hasta caer rendidos. Al volver decidimos ir a tomar la penúltima a mi casa, y nos dirigimos hacia allí. Ya en el coche, mi marido no hacía más que decirme, si me gustaría hacérmelo con Paco, que se había dado cuenta, de cómo me había mirado durante toda la noche, y de cómo se arrimaba cuando bailaba conmigo, y era cierto, siempre que nos reuníamos, el se me quedaba mirando, aunque nunca se sobrepasó conmigo, yo sabia que se sentía atraído por mi, y siguió diciéndome, que el se sentía atraído por Charo, y que cuando había estado bailando, se había rozado con ella y no le puso mala cara, si no al contrario que se dejaba hacer con gusto.
Yo me puse un poco indignada, se que Charo y Paco, si han hecho intercambio de parejas algunas veces, ya que ella me lo ha contado, y me dijo que les va muy bien así, que no lo hacen a menudo, solo cuando la monotonía, se hace un sitio en sus vidas, y que después de hacerlo se aman mas, y son mas felices, yo no podía creerlo cuando ella me lo dijo, y siempre que hablaba de ello, le hacia preguntas sobre si no le daba celos de ver a su pareja con otra, en fin sobre todo lo que se me venia a la mente, a lo cual ella me decía, que ella hacia lo mismo que el, que era un juego mas en la pareja, por lo tanto no daba pie a celos, ya que lo compartían.
Llegamos a casa entre risas y bromas, nos sentamos y Manuel nos sirvió unas copas, y estuvimos picando unos frutos secos, pusimos música y seguimos hablando, hasta que Paco saco a bailar a su mujer, yo los miraba se les veían felices, no parecía, que los intercambios que habían echo, les hubiese afectado a su relación de pareja, me estaba fijando en ellos, cuando vi como se estaban besando, y el le media mano bajo su pantalón, y se tocaban sin vergüenza alguna, aunque bien es cierto que teníamos confianza, nunca antes los había visto así tan íntimamente. Manuel, se acerco a mí y hacía lo propio, empezó a comerme la boca, a besarme, y tocarme los pechos. Yo me dejaba hacer, mientras observaba atentamente, las manos de Paco, y oía los gemidos de Charo; ni siquiera me percate, que yo misma estaba gimiendo, la cosa se empezó a calentar de tal manera que cuando me di cuenta, mi marido me había sacado, el top que llevaba puesto, me cogió de la mano y empezamos a bailar junto a ellos.
Note, la mirada de Paco que se posaba en mis senos, y me enviaba miradas de deseo, esas que ya había sentido otras veces, Manuel acariciaba mi espalda y besaba mi cuello, susurrándome al oído, lo hermosa que estaba, mis bragas por momentos, estaban mas húmedas, y sentía el latido de mi sexo y de mi vientre que se contraía sin control. Me desabotonó el pantalón, y deje que cayera al suelo, saque los pies de el y lo lance, lo más lejos que pude, al hacerlo, mire de nuevo a nuestros amigos que ya estaban mas que lanzados, ella arrodillada, haciéndole una mamada a su marido, mientras el miraba mi cuerpo. Manuel agarraba mis pechos, sobre el sujetador, cuando note como Paco me acariciaba la espalda, no quise en ese momento pensar, solo me dejaba llevar, y me sentí bien al notar sus manos en mi espalda, eran suaves, y me hizo poner la piel de gallina, subió sus manos hasta mi cierre del sujetador, y lo abrió subiendo sus manos por mis hombros, y bajando la tiranta de este, mientras Manuel me estaba bajando la braguita, dejándome completamente desnuda ante nuestros amigos.
Paco se retiro de su mujer y se acerco a mí, y Manuel se puso, manos a la obra con Charo, que enseguida y sin cortedad alguna, se la había sacado y se la empezó a mamar. Paco mientras tanto, se acerco a mi cuello, y me susurro al oído que hacia tiempo que me deseaba, que había esperado esto, durante mucho tiempo, sus manos manoseaban, mis senos y mis pezones, que se habían puesto durísimos. Deje la vergüenza a un lado, y deje a mis manos actuar, acerque mi boca a la suya, y lo bese, mientras mis manos, desabotonaron su camisa, y se perdieron en aquel pecho, bajando por sus costados y llegando a su culo. Lo tenía bien prieto, bajo su boca hasta mis pechos, y los lamió dulcemente, eso hizo que gimiera, y que apretara mis manos en sus glúteos fuertemente.
El notó mi excitación, y bajo su mano hacia mi pubis, separando mis piernas con sus manos, al principio me resistí un poco, pero me beso en la boca, y sin darme cuenta, ya tenia sus dedos entre mis ingles, agarrando mi concha con su mano ahuecada, yo sentía mi sexo latir de deseo, y el noto mi humedad, introdujo un dedo, el medio entre mis labios, abriéndose camino entre ellos, deslizando su dedo a través de mi vulva y desparramando mi humedad por toda ella, estaba excitadísima, era todo igual pero tan diferente, unas manos de otra, una boca de otra, unas caricias de otras, yo notaba cada gesto, comparando y pensando, mas que disfrutando, aunque lo estaba haciendo, mis ojos se perdían, expectantes en lo que mi marido estaba haciendo.
Ya los veía sobre la alfombra del salón, Manuel debajo y ella montándolo y cabalgándolo sin tregua, sin descanso, el con los ojos cerrados, concentrándose en aquel cuerpo, tocando sus pechos y sus pezones; de vez en cuando levantaba la cabeza la miraba y me miraba, yo no podía creerlo estábamos con otras personas, entregándonos en la intimidad, que hasta ahora, solo había sido nuestra, y la verdad es con solo verlo disfrutar, ya me sentía bien, por lo que decidí entrar de lleno en el juego, después de todo ya estaba empezado, y las consecuencias fueran buenas o malas ya estaban sobre nuestras conciencias. Paco me notaba un poco lejana, aunque no paraba de tocarme, intentando excitarme y de veras lo estaba, pensé evadirme de todo y dejarme llevar. Me volví hacia Paco, y lo bese largamente, notaba la erección que bajo su pantalón se cernía, lo mire a los ojos, y baje lentamente sin dejar de mirarlo, mis manos se paseaban por su torso, hasta posarse sobre el botón de su pantalón, introduje mis dedos a través de la cinturilla de este, el me miraba, sorprendido de mis gestos.
Acerque mi cara hacia el botón, y empecé a soltarlo con mi boca, mientras mis manos, acariciaban su trasero y lo empujaba sobre mi rostro, solo utilice mi boca, sin dejar de mirarlo pude soltar el botón del pantalón, notaba, como metía su vientre, intentando facilitar mi labor, su respiración estaba agitada, ahora con mis dientes mordí la cremallera y la fui bajando, notando el sonido metálico. Conseguí bajarla del todo, mis manos subieron por su trasero hasta las caderas, introduciendo mis dedos en ella y bajando el pantalón que caía sobre sus muslos y rodillas, dejando ver, el abultamiento de su pene bajo el bóxer de lycra, que entallaba su intimidad, Paco cerro sus ojos y echo su cabeza hacia atrás, mientras mi boca se posaba sobre su bóxer, su pene parecía querer reventar, cogió mi cabeza y la apretó sobre su sexo, mis labios mordían su pene, apretándolo sobre la lycra.
Quería, alargar la situación lo más posible, mis manos apretaban su culo, y mis dedos se metían en su raja por entre sus piernas, él estaba deseoso de que bajara su bóxer y por fin le di el gusto. Baje su bóxer, con mis dientes poco a poco, baje la parte derecha hasta llegar a medio glúteo y mi boca lamía cada trozo de piel que quedaba libre, después baje la parte izquierda haciendo lo mismo, ya mi boca se situaba por delante su glande, ya estaba fuera y asomaba insinuante, cortado en dos por el elástico, y mi lengua degusto su sabor, mientras mi mano tocaba sus testículos por encima de la tela, aprisionándolo y estirándolo, poco a poco mis dedos se colaban por las sisas del bóxer mi dedo pulgar subía por entre la piel y la lycra, arremangando y asiendo, mientras mi boca seguía lamiendo su glande.
Estire la lycra y lo baje totalmente. Paco estaba súper excitado, al bajar su bóxer, su polla salto, quedando bien dura y tiesa golpeando mi cara, empecé a lamer aquel tallo, duro y mojado por mi saliva, y comencé a saborear su liquido preseminal, sin duda estaba a punto, no resistiría mucho y no quise que acabara, me levante despacio, pasando mis manos sobre su piel y llevándolas hacía su pecho, donde deposite mi boca, para lamer sus pezones y morderlos con cierta rabia, sus gemidos eran incesantes y sus manos ahora inquietas me sobaban mis pechos, estirando mis pezones. Una de sus manos, bajaba por mi culo, parándose en mi cintura mientras, su boca besaba mi cuello, y lamía mi lóbulo de la oreja, provocándome escalofríos de placer, sus dedos fueron a refugiarse entre mis labios íntimos, mojándolos, en el ya abundante flujo, que destilaba mi vagina, me dio la vuelta y empezó a rozarme con ellos, sobre el rosetón de mi ano, donde logro colar su dedo medio, mientras yo gritaba de placer, empezó a moverlo lentamente, mientras sus dedos pulgar e índice me abrían desde atrás la vagina, a la misma vez que su dedo entraba y salía, y cuando salía, lo metía de nuevo en mi vagina.
Estaba a punto de llegar, cuando sentí unas manos suaves, que entraban entre mis piernas, separándomelas, mire hacía atrás y vi, que mi marido estaba, reposando sobre la alfombra, seguramente recuperándose, del orgasmo que había tenido con Charo, por lo tanto las manos que sentí eran las de ella, Paco me tenia tan excitada, que ya no podía más, cuando note como los labios de Charo, se adentraban en mi concha lamiendo mi clítoris, y metiendo dos dedos en su vagina, Paco se dio la vuelta asiéndome por mi cintura y metiendo su polla en mi coño, mientras me hallaba besando la boca de mi amiga y rozando nuestros pechos, no podía creerlo. Manuel, se recupero pronto y se unió a tan grata expectativa, poniendo su pene entre las dos, que con lenguas y boca hicimos que su pene de nuevo estuviera erecto. El cuadro era de lo más sensual, Paco metiéndome la polla desde atrás, Manuel entre las dos metiendo sus dedos en el coño de Charo que besaba, mis pechos y mi boca que chupaba la polla de mi marido.
Sentí las fuertes sacudidas de Paco que descargaba dentro de mí, haciéndome llegar al orgasmo, Manuel se corría en mi boca, llenando mi cara y mis pechos de su semen, y Charo quedó allí en el suelo convulsionándose, mientras los dedos de Manuel, le removían su interior y los dedos de ella masturbaban, su clítoris sin descanso.
Aquella noche fue la primera, hubo otras más, pero como la primera ninguna, la excitación que sentí y el orgasmo que tuve fue increíble. La relación con mi marido ha mejorado, y tenia razón mi amiga Charo no hay lugar a celos, ni a desconfianzas, porque es un juego a medias, al contrario nos ha ayudado a valorarnos mas, y a ser mas cómplices en nuestra unión.
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